BIENES COMUNES.
Luego de la lectura del documento de la Coordinadora por el AGUA y los BIENES COMUNES,
las organizaciones presentes marchamos por las calles del Centro de la Ciudad de Mendoza
hasta llegar a la Honorable Legislatura de la Provincia donde oradores de cada una
expresaron sus palabras.
las organizaciones presentes marchamos por las calles del Centro de la Ciudad de Mendoza
hasta llegar a la Honorable Legislatura de la Provincia donde oradores de cada una
expresaron sus palabras.
Durante el recorrido, se repartieron panfletos con la consigna "Así como la ruta que bordea al río Mendoza no puede ser la ruta del cianuro, la ruta de San Martin no es, ni va a ser nunca, la ruta del saqueo". Agradecemos a los cientos de ciudadanos que nos recibieron con aplausos y apoyos hacia esta lucha.
Documento de desagravio al Gral. San Martin:
En enero de este año, el gobernador de San Juan, José Luis Gioja, realizó una travesía de la cordillera de los Andes, reeditando el cruce que casi 200 años atrás hizo el valeroso General San Martín.
El gobernador minero por excelencia (el que auspició la entrada de la minera Barrick Gold a San Juan, el que que está dejando que se lleven el oro de su provincia a costa de la contaminación y el saqueo), hace 6 años que realiza esta travesía. Pero este año el "homenaje" implicó mucho más que eso. Porque en enero de 2010 atravesó la cordillera portando no sólo la bandera argentina sino que le sumó una más: la bandera canadiense.
Además, viajó no sólo acompañado por militares y periodistas argentinos y chilenos, sino que también viajó con el embajador de Canadá, Timothy Martin.
Este hecho tiene un significado muy evidente, ya que la mayoría de las mineras que se han instalado en nuestra cordillera son canadienses. El cruzar, entonces, con el embajador y la bandera canadiense, no es un hecho anecdótico ni ingenuo sino que representa la sumisión y la obsecuencia hacia quien nos está saqueando y contaminando.
Estas mineras se llevan por año millones de onzas de oro y otros valiosos metales, consumen cifras siderales de un agua que es un bien escaso en nuestros oasis andinos, además de dejarnos una enorme contaminación que no permitirá la vida de las futuras generaciones.
A lo largo de Los Andes, entre Chile y la Argentina, existe un tercer país sobre el que no tenemos ninguna soberanía: es el "territorio de las mineras", al que cada uno de los dos países ha cedido 100 kms de cada lado. De ese país ignoramos cuántos metales y en qué cantidad se los llevan, ya que los sacan con una simple declaración jurada.
Con sus extraordinarias ganancias compran funcionarios (nuestros funcionarios), gobernadores (nuestros gobernadores), y hasta hicieron lobby para que una presidenta (nuestra presidenta) vetara en noviembre de 2008 una ley votada por unanimidad en el Congreso: la Ley de Protección de los Glaciares. Este veto fue bautizado como "el veto Barrick Gold".
En algún momento esa ruta fue la senda que San Martín eligió para la libertad y la independencia de las naciones de América del Sur; por ahí pasó el Libertador liberando territorios. Hoy, "héroes" como Gioja agravian la memoria del General, convirtiendo la ruta de la liberación y la emancipación en la ruta del saqueo y la contaminación. Porque por ese mismo lugar hoy Gioja deja que saquen nuestro oro y aplaude la entrega de nuestra tierra y nuestros bienes comunes.
Hace casi 200 años, San Martín realizó una de las mayores hazañas militares de la historia universal: el cruce de una de las más altas cordillera del planeta, llevando, sin caminos y sólo con tracción a sangre, un ejército de 5.400 hombres, pesados cañones, pertrechos bélicos y todo lo necesario para abastecer a un ejército, cruzado a lomo de mula por las estrechas huellas de la montaña. Para colmo, el General estaba enfermo, con dolores lacerantes que lo asediaron a lo largo de toda la travesía.
Pero ningún sacrificio ni penuria lo detuvo, ni a él ni a sus hombres. Las escarpadas montañas y los helados vientos no hicieron mella en él. Conoció el dolor de las derrotas y vio cientos de criollos quedar en los campos de batalla. Pero también conoció el sabor de los triunfos: triunfos que llevaron a conseguir la independencia de Chile y Perú, derrotando a los realistas (nuestro país había declarado la independencia hacía poco y él también fue artífice de esto).
Había un sueño más alto aún que lo inspiraba: la idea de la Patria Grande. Él soñaba con una Patria sin fronteras, con vínculos fraternos, que rescatara lo mejor de cada cultura y fuera capaz de fundirse en una gran América, que no dependiera de España "ni de ninguna otra potencia extranjera".
Es por esos sacrificios y penurias, por todos esos criollos que dieron la vida por nuestra libertad, que no podemos dejar que mancillen el nombre del General, enarbolando la bandera del imperio minero; no podemos dejar que arrastren su memoria, entregando nuestra tierra, el agua y los bienes comunes.
No debemos dejar que aquella ruta de la liberación hoy se transforme en la vergonzosa ruta del saqueo. Si así lo hiciéramos, las generaciones del futuro no nos lo perdonarían jamás.

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